Decepción en Los Ángeles: Bélgica no puede con Irán y complica su futuro (0-0)
Preocupante. No hay otra palabra para describir el presente de la selección de Bélgica. En un partido plano y carente de ideas, los "Diablos Rojos" no pasaron del 0-0 ante un combativo Irán en el Estadio de Los Ángeles. El resultado deja el Grupo G completamente al rojo vivo y enciende las alarmas en el entorno belga, que sigue sin encontrar el rumbo futbolístico en este torneo.
Irán, fiel a su libreto de orden táctico y entrega física, festejó el punto como una victoria tras resistir las embestidas desordenadas de un rival que terminó desquiciado.
Mucho balón, ninguna idea
Desde el arranque, Bélgica asumió el protagonismo de la posesión, pero fue un dominio estéril. La circulación en el mediocampo fue lenta y predecible, facilitándole la tarea a un bloque defensivo iraní que se plantó con las líneas muy juntas y no pasó grandes sobresaltos.
Las individualidades belgas tampoco aparecieron. Sin espacios para correr, los extremos se diluyeron y las pocas ocasiones de peligro llegaron a través de centros frontales que la zaga asiática despejó sin mayores inconvenientes. Irán, por su parte, apostó a algún contragolpe aislado que lograra incomodar, aunque sin descuidar jamás su arco.
La expulsión que apagó la luz
Si el panorama ya era espeso para Bélgica, la segunda mitad terminó por derrumbar sus planes. Promediando el complemento, una falta a destiempo en la salida de un contragolpe iraní costó una tarjeta roja directa para el mediocampo belga.
Con un hombre menos, la obligación de ganar se transformó en miedo a perder. El técnico belga se vio obligado a mover fichas para equilibrar el equipo, lo que terminó por apagar la poca chispa ofensiva que quedaba. Irán olió la sangre e intentó adelantar líneas en los últimos minutos, pero el marcador no se movió. Un 0-0 que castigó la falta de propuesta y premió la resistencia.
Las claves del partido
Bloqueo creativo: A Bélgica se le apagaron las luces en el último tercio del campo; extrañaron una conducción clara que rompiera líneas.
Disciplina iraní: El conjunto asiático completó un partido impecable en lo táctico, sin cometer errores individuales en el área.
Indisciplina costosa: La expulsión en el segundo tiempo liquidó cualquier intento de reacción belga para llevarse los tres puntos.
Con este empate, Bélgica compromete seriamente su pase a la siguiente ronda y llegará a la última jornada con la obligación de ganar o morir, mientras que Irán se mantiene con vida y con la ilusión intacta.
Imagens: https://www.noticiascaracol.com/

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