Pagar caro la falta de gol: El duro golpe de Costa de Marfil a las ilusiones de Ecuador
Yan Diomande celebra su gol ante Ecuador. PETR DAVID JOSEK (AP PHOTO/PETR DAVID JOSEK). Imágen: https://elpais.comEl fútbol no sabe de merecimientos, sabe de efectividad. La máxima más antigua de este deporte golpeó con toda su dureza a la Selección de Ecuador en su debut en el Lincoln Financial Field de Filadelfia. "La Tri" perdonó cuando tuvo el viento a favor y terminó pagando el precio más alto posible: una derrota por la mínima diferencia (1-0) ante una Costa de Marfil que apeló al oficio y al oportunismo para llevarse un botín de oro.
El dominio estéril de "La Tri"
Desde el pitido inicial, Ecuador mostró una propuesta ambiciosa. Con transiciones rápidas y un mediocampo incisivo, el combinado sudamericano logró desestabilizar en más de una ocasión el bloque defensivo de los "Elefantes". Hubo ráfagas de muy buen fútbol, balones al espacio y desbordes que dejaron a los delanteros ecuatorianos en posiciones inmejorables de cara al arco.
Sin embargo, el grito de gol se ahogó una y otra vez. Ya fuera por la falta de puntería en el último toque, las decisiones apresuradas o la notable intervención del guardameta marfileño, Ecuador no logró plasmar su superioridad en el marcador. La sensación en el estadio era de una tensa calma: la superioridad futbolística estaba ahí, pero el reloj seguía corriendo y el cero no se rompía. Un partido tan físico y accidentado, plagado de amonestaciones en ambos lados, castiga severamente a quien no liquida sus oportunidades.
El castigo en el último suspiro
Costa de Marfil, un equipo curtido en mil batallas y con un despliegue físico imponente, supo aguantar el vendaval. Con el paso de los minutos de la segunda mitad, el desgaste empezó a pasarle factura a Ecuador, y los africanos comenzaron a adelantar líneas, oliendo la frustración de su rival.
Cuando el empate a cero parecía sellado y ambos equipos daban por bueno un punto en un grupo sumamente complejo, llegó el balde de agua fría. Al minuto 90, un parpadeo en la zaga ecuatoriana permitió que Amad Diallo controlara un balón en el borde del área y sacara un remate clínico, inalcanzable para el portero de "La Tri". 1-0 definitivo.
El pitido final dejó una postal de contraste absoluto: la euforia desmedida de los marfileños frente a los jugadores ecuatorianos tendidos sobre el césped, incrédulos ante un resultado que castigó con severidad su falta de contundencia. Ecuador se queda sin margen de error muy temprano en el torneo, con la dura lección de que en una Copa del Mundo, los goles que no haces, te los hacen.
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